El poder del ejemplo frente a las reglas

by Susie Fernandez @SusieFe15145779

Mis padres siempre me recuerdan que ya de muy pequeña usaba la tapa de un cajón en nuestra cocina para jugar a ser profesora.

Parece ser que ya en aquella época me encantaba usar mi tiza para escribir en la pizarra: “Haced exactamente lo que yo haga”. Éste era el lema de cada una de mis clases. Cuando hablaba con mis alumnos imaginarios siempre les decía: “Si yo no hago lo que a vosotros os pido, sed valientes y desafiarme”.

Bastantes años después, aún tengo el mismo lema, incluso a pesar de las complicaciones que ser así me ha acarreado. Gracias a los numerosos disgustos profesionales, principalmente por desafiar a líderes (o quizás debería decir jefes) finalmente he aprendido a estar a gusto con qué tipo de líder soy, lo que represento y a qué tipo de personas voy a dedicar mi tiempo.

Mis principios me han marcado

No os sorprenderá que os diga que, al final, decidí convertirme en profesora. En teoría éste era mi sueño. Lo que yo no sabía es que, gracias a la influencia y la inspiración de una mujer muy especial, acabaría convirtiéndome en una líder, a la que muchos calificarían, de poco convencional.

Yo nunca había pensado en convertirme en líder de departamento pero en 2012, mi líder de departamento entonces me dijo: “Quiero dedicarme a mis hijos y dejar mi puesto de líder”. Mi reacción inicial fue de miedo a la idea de tener un nuevo jefe líder que seguramente no sería tan increible y comprensivo como mi líder entonces. Lo que yo no sabía en absoluto es que ésta persona misteriosa acabaría siendo… ¡YO MISMA!

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Mi líder entonces pensó que yo sería la candidata ideal, entre otras cosas porque no tenía hijos.

El poder del compañerismo entre mujeres

¿Perdona? Me entristeció tanto pensar que mi maravillosa líder tenía que escoger entre ser madre o ascender en su profesión que, una vez pasada la entrevista y después de que se me ofreciera el puesto oficialmente, decidí acordar con el director un contrato de solo un año, en caso de que mi líder cambiara de opinion y después de éste periodo decidiera que quería volver a su puesto.

Al mismo tiempo quería que éste periodo sirviera como una etapa de prueba en la que pudiera demostrar mi valía. Yo no quería ese puesto por el mero hecho de que mi anterior líder me había recomendado o porque ella tuviera que escoger entre su carrera y su familia.

El año en el aprendí a ser líder de departamento fue decisivo para el resto de mi vida. Mi ex- líder, agradecida por mi gesto, estuvo a mi lado, apoyándome a cada paso. Su apoyo significó que yo creciera como persona y como líder. Ella me inspiró a hacer siempre lo que era moralmente correcto, independientemente de las normas establecidas.

Mi crecimiento como líder

Esa niña que yo había sido y a la que le encantaba dar lecciones de moral a sus alumnos imaginarios, se convirtió en una líder de departamento valiente y luchadora pero al mismo tiempo comprensiva y con la capacidad de mostrar compasión.

¿Cómo? Precisamente aplicándose a si misma el lema de hacer lo que otros hicieran y no sólo lo que dijeran.

Mi ex- líder me dijo que quería dejar su puesto pero lo que hizo fue enseñarme a ser esa persona que se puso en su lugar y pensó en ser valiente y decir a su director que la pusiese a prueba para que al mismo tiempo de demostrar su capadidad para aprender pudiera desarrollar su capacidad de ser compasiva.

Nuestra vida ahora

Después de un tiempo, mi ex- líder decidió cambiar de carrera y dedicarse a la educación de primaria. Por supuesto, con mi apoyo incondicional. En el presente aún somos muy buenas amigas y mi ex- líder ha tenido éxito en compaginar su vida familiar y éxito profesional.

Además y a pesar de los obstáculos puestos en mi camino por los jefes que esperan que yo haga lo que ellos digan y no lo que ellos hagan, me he consolidado como una buena líder de departamento que ahora aspira a convertirse en un buena líder de estudios.

Porqué volvería a hacer exactamente lo mismo otra vez

Cuando te rebelas contra los jefes que te imponen pero no te inspiran, el camino hacia el ascenso profesional puede ser más largo y duro. A pesar de todos los desafíos mi lema sigue intacto y no haré simplemente lo que me digan.

A los jefes que me digan que yo haga lo que ellos digan les desafiaré constantemente y les responderé haciendo lo que ellos hagan. Al fin y al cabo, si hacen lo moralmente correcto, no deberían tener ningún motivo para preocuparse, sino todo lo contrario.

Cuando conozca a éste jefe (o debería decir líder) valiente y comprensivo será cuando, por fin, me convierta en líder de estudios.

Una cosa la tengo clara, jamás venderé mi alma al diablo por convertirme en jefa de nadie. Mi objetivo final es seguir siendo una líder auténtica, sea de estudios o de departamento.

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